La situación de partida
Personas y equipos accedían a la información desde distintos lugares, con servicios que no podían detenerse sin afectar al negocio. Las cuentas, dispositivos y copias existían, pero faltaba una visión conjunta de prioridades y dependencias.
La pregunta decisiva era práctica: si fallaba un acceso o se perdían datos, ¿qué se recuperaría primero y quién sabría hacerlo? El diagnóstico relacionó activos e identidades con procesos de negocio para distinguir la protección imprescindible de controles que solo añaden fricción.



