La situación de partida
La dirección recibía informes de actividad, costes y capacidad en momentos distintos. Un mismo indicador podía tener varias definiciones, de modo que las reuniones se consumían conciliando datos antes de hablar de la decisión que había que tomar.
La dispersión retrasaba la detección de desviaciones y hacía difícil relacionar carga de trabajo con margen. El punto de partida fue identificar las preguntas de negocio que necesitaban respuesta, quién produce cada dato y con qué frecuencia puede actualizarse de forma fiable.


