La situación de partida
El crecimiento sumó personas, accesos, dispositivos y aplicaciones, mientras la gestión de permisos y copias avanzaba por separado. Ante una incidencia, no bastaba con saber que existía un respaldo: había que conocer qué servicios eran prioritarios, quién podía actuar y cuánto tiempo podía detenerse cada uno.
El diagnóstico identificó sistemas, dependencias y cuentas críticas, junto con los escenarios que podrían interrumpir el negocio. Esa visión permitió distinguir mejoras urgentes de controles útiles pero secundarios.


