La situación de partida
La web contaba lo que hacía la empresa, pero obligaba al visitante a traducir su problema al lenguaje interno de los servicios. Una persona que llegaba desde Google encontraba información dispersa, saltaba entre páginas sin una secuencia clara y tenía que deducir por su cuenta qué solución encajaba con su situación.
Ese desajuste perjudica dos momentos decisivos: la búsqueda, porque distintas páginas compiten por intenciones parecidas, y la conversión, porque el usuario no encuentra señales suficientes para confiar y contactar. El trabajo comenzó identificando páginas que ya atraían visitas, preguntas reales de los clientes y puntos en los que el recorrido se interrumpía.


