La situación de partida
La empresa tenía contenidos y servicios relevantes, pero la web no siempre respondía con claridad a las dudas que los clientes expresaban al buscar. Algunas páginas mezclaban intenciones y otras repetían mensajes, de modo que el valor de la oferta quedaba disperso.
La aparición de respuestas generadas por IA reforzaba la necesidad de información concreta, coherente y atribuible. Antes de crear páginas nuevas se revisaron los activos existentes, las preguntas con intención comercial y las señales que permitían entender quién era la empresa y qué problema resolvía.



